(02/10/06) No pudo el Mirandés continuar con su racha de victorias frente a la Arandina, en un partido marcado por la lucha y la presión continua por parte de ambos contendientes. A pesar de ello el empate sin goles le permite mantener la segunda posición, y continuar con el cero en su casillero de derrotas en lo que llevamos de temporada.
El encuentro no fue bueno, por parte de ninguno de los dos equipos, que demostraron tenerse mucho respeto, tal vez demasiado, como para poder ofrecer un gran espectáculo futbolístico a los incondicionales que abarrotaron las gradas de Anduva.
El encuentro comenzó con dominio de los locales, que desde el primer momento dejaron clara su intención de poseer el esférico y tratar de moverlo con rapidez. Pero también el equipo entrenado por Carlos Tornadijo puso sus cartas sobre la mesa, presión continúa, ferrea defensa, y tratar por todos los medios de ahogar a los creadores de juego del equipo rojillo.
Breixo, muy bullicioso como siempre, lo intentaba con rápidas y peligrosas internadas en la vanguardia, pero la zaga arandina se mostraba muy segura, y tan sólo un disparo lejano de Núñez pudo inquietar un poco al arquero visitante, pero éste atrapó el esférico con seguridad.
La primera ocasión clara de estos primeros cuarenta y cinco minutos hay que apuntársela a la Arandina. Un error en la zaga local estuvo a punto de acabar en el primer gol de la tarde, cuando Manu disparó con fuerza a media altura e Iban Triviño respondió con agilidad y solvencia para abortar el peligroso disparo del jugador blanquiazul.
La segunda mitad vio a un Mirandés más ofensivo, y con ánimos más claros de crear peligro sobre la meta arandina. Y así se pudieron ver algunas ocasiones, como un remate de cabeza de Joseba, que fue repelido por la cruceta de la portería rival, tras un saque de falta de Mayordomo.
También Breixo lo intentó aunque sin fortuna. Nuevamente la zaga arandina le ganaba la partida a los arietes rojillos, y el centro del campo ribereño asfixiaba a los mirandesistas, que no veían el modo de poder penetrar en la ordenada defensa planteada por Carlos Tornadijo.
Y el partido acabó con susto, porque la última ocasión hay que anotarla del lado de los de Aranda de Duero, en un saque de esquina, que no encontró rematador para impulsar el balón perdido dentro del área de Triviño.