(08/10/06) El Mirandés no pudo obtener la victoria en el feudo del Universidad de Valladolid en un partido marcado por la brega constante, las variaciones en el marcador, y sobre todo, las lesiones de los jugadores rojillos Capapay e Iván Agustín, sin duda la peor noticia del encuentro de ayer.
El partido comenzó como suele ser habitual en los choques del Club Deportivo Mirandés, con los rojillos, ayer de blanco, dominando el balón y moviéndolo con fluidez en el centro del campo, pero sin poder concretar ese dominio del juego y del esférico en ocasiones de gol.
Y a los veinte minutos se movía el marcador por primera vez, pero del lado que nadie esperaba, el Universidad de Valladolid. Un error en la marca por parte de la zaga mirandesista en una jugada a baón parado permitió a Javier batir a Triviño y adelantar en el marcador al equipo vallisoletano.
El gol fue un duro mazazo para los jugadores de Sola, que vieron como ahora debían enfrentarse a un equipo que se iba a atrincherar aún más en su área, con lo que los espacios se reducirían aún más. Para colmo de males a los treinta minutos llegaba la desgraciada lesión de Iván Agustín, que se tuvo que retirar del terreno de juego con un fuerte golpe en el tabique nasal. El jugador riojano fue sustituido por Jorge Mayordomo, que saltó al campo entre los vítores y los aplausos de sus antiguos compañeros de la Gimnástica Segoviana, que se encontraban presenciando en directo el partido del Mirandés.
Antes de que concluyese la primera mitad el Universidad se quedaba con diez jugadores, por expulsión de Alex, y los futbolistas del Mirandés reclamaron como penalty un posible empujón a Amoedo en el área local, sin que el colegiado atendiese a las protestas rojillas.
En la segunda mitad el Mirandés salió dispuesto a remontar el partido. Y el juego mejoró mucho respecto a lo visto en los primeros cuarenta y cinco minutos. Se comenzaron a elaborar jugadas por la banda, y en una de ellas llegó el tanto del empate. Jordi, con gran habilidad, se internó por su banda y su medido centro fue rematado por Joseba de forma inapelable, logrando el tanto de la igualada.
Continuó el Mirandés por la senda iniciada tras el descanso, moviendo el balón con criterio, y abriendo el campo por las bandas para tratar de encontrar espacios en la ordenada zaga pucelana, y el peligro llegaba.
Y a falta de ocho minutos el Mirandés parecía culminar su reacción. Córner botado por Jordi, muy activo en esta segunda parte, y remate de Mayordomo que ponía en ventaja en el marcador al Club Deportivo Mirandés.
Pero el equipo de Sola volvió a mostrar uno de sus errores de esta temporada, no saber matar los partidos. Y así en el último minuto veía como el equipo vallisoletano lograba la igualada, ante la desesperación de los seguidores rojillos desplazados hasta Valladolid, que veían como se escapaban dos puntos que el equipo rojillo había logrado con mucho esfuerzo.