(21/05/07) Gran partido el visto en el municipal de La Albuera entre dos equipos que demostraron el porque de sus puestos en la tabla clasificatoria. Ambos equipos salieron al terreno de juego sabiendo que el que ganase se alzaría con el campeonato, y esa responsabilidad pareció pesar a los jugadores de ambos conjuntos, sobre todo en los primeros minutos.
Desde el pitido inicial el Mirandés se dispuso a controlar el balón, como viene haciendo a lo largo de toda la temporada, y hacerse dueño y señor de la parcela ancha del terreno de juego, con Núñez e Iván Agustín erigiéndose en los amos del centro del campo.
A los diez minutos llegó la primera aproximación del Mirandés a la meta defendida por Monsalvo. Fue un disparo de Iñigo Marín que se perdió lejos de la meta segoviana.
Poco después los jugadores rojillos reclamaron penalti al árbitro, al entender que Rodri había sufrido un agarrón dentro del área, pero el colegiado no atendió a las protestas mirandesistas.
A partir de ahí el Mirandés intensificó su presión y dominio, y se acercaba cada vez más a los dominios de Monsalvo, pero sin llegar a generar peligro real. Estas aproximaciones también hacían que la retaguardia rojilla quedase un poco más desguarnecida, lo que aprovechaba el cuadro segoviano para acercarse un poco al área de Triviño, pero sin crear apuros serios al meta vitoriano del Mirandés.
La primera parte concluyó con el empate en el marcador, pero con la sensación de poder del Mirandés, y la certeza por parte de los aficionados de que el gol rojillo llegaría en la segunda mitad.
Los primeros minutos de la reanulación fueron de tanteo, al igual que lo que sucedió en la primera mitad, pero pasado el prior cuarto de hora de este segundo tiempo, el equipo de Miguel Sola se lanzó descaradamente al ataque en busca del gol de la victoria.
Así Joseba tuvo una clara ocasión en el minuto veinte, pero su remate de cabeza lo abortó el meta Monsalvo con una gran intervención.
Y poco después llegaba el único tanto del partido. Una obra de arte de Pablo, que tras deshacerse de varios rivales, burló la salida del arquero segoviano y alojó el esférico en el fondo de las mallas, ante el regocijo de la afición rojilla y el aplauso generalizado de todo el público de La Albuera , premiando el bello tanto del delantero burgalés.
A partir de ahí se esperaba que la Segoviana reaccionase, y se fuese hacia delante en busca de la igualada, pero el control siguió siendo del cuadro visitante, que movía el esférico a su antojo y no permitía ningún atisbo de reacción en el equipo anfitrión.
Antes de que concluyese el encuentro llegaron dos ocasiones, una para cada equipo. Primero fue Joseba quien estuvo a punto de marcar de tacón, y posteriormente Muci cabeceaba un centro de Mariano, pero Triviño, muy atento, evitaba el gol del empate local, y los tres puntos, y el campeonato se iban hacia Miranda de Ebro.