(23/10/06) No pudo el Mirandés regresar de La Granja con los tres puntos en su haber, en un partido marcado por la intensa lluvia caída a lo largo de todo el partido.
Apostó Miguel Sola por un once inicial netamente ofensivo, con Mata en el campo y Núñez en el banquillo, y eso se notó porque el cuadro rojillo dispuso de muchas ocasiones para llevarse el partido con cierta comodidad, pero, una vez más, la falta de puntería fue el peor rival de los jugadores rojillos, que vieron como eran mejores que sus rivales, jugaban mejor, disponían de más oportunidades, pero no lograron concluir el partido con uan victoria.
La primera mitad fue de claro dominio visitante, que saltó al césped de El Hospital con las ideas muy claras y con la intención de hacerse con el esférico y dominar el juego. Pronto avisó el Mirandés con disparos lejanos de Rodri y de Álvaro, pero no encontraron su destino.
Pero no se amilanaba el equipo local, que bien asentado atrás trataba de salir con rapidez y eficacia al contragolpe, y en uno de esos, César encaró al meta Triviño, que demostró su solvencia y evitó el primer tanto segoviano.
Y poco después, mediada la primera mitad, nuevamente Césat dispuso de otra gran ocasión, nuevamente abortada por el meta vitoriano del Mirandés. Tan sólo dos minutos después el cuadro segoviano se quedaba en inferioridad numérica al ver Laruso su segunda tarjeta amarilla, lo que hizo al equipo local replegar sus líneas aún más, y al Mirandés acrecentar su dominio.
En el minuto 35 llegaba el tanto rojillo, tras un penalty señalado por el colegiado del encuentro. Rodri fue el encargado de lanzarlo, el meta Yiyo logró pararlo, pero el rechace fue recogido por el propio Rodri que envió el esférico al fondo de las mallas.
La segunda mitad se inició igualmente con dominio rojillo, pero sin llegar a crear ocasiones claras para aumentar su ventaja. A los nueve minutos de la reanudación Joseba se tuvo que retirar lesionado, lo que pareció desconcertar por momentos a los rojillos, que vieron como perdieron momentaneamete el control del partido.
Cuando se cumplían quince minutos de la segunda mitad llegó la jugada clave del partido. Penalty sobre Mayordomo, que nuevamente Rodri se dispusó a ejecutar. Pero por segunda vez el meta local intuyó el lanzamiento y logró atajar el esférico, y el rechace en esta ocasión favoreció al cuadro segoviano, que montó un rápido contragolpe que acabó con el balón en el fondo de la meta defendida por Triviño.
Los primeros instantes tras el gol del empate fueron duros para el Mirandés, que acusó mucho el gol, y vio como el equipo segoviano se lanzaba hacia el ataque con descaro, pero pronto consiguió el equipo de Miguel Sola rehacerse mentalmente del tanto, y trató de lograr el segundo gol.
Y ocasiones tuvo ya que Pablo obligó al meta Yiyo a lucirse en dos ocasiones, y además vio como el colegiado le anulaba un tanto por fuera de juego. El partido concluyó con un posible penalty sobre Mata, muy protestado por los jugadores rojillos, y que el colegiado estimó oportuno no conceder.