(07/12/06) Amor por la familia, gran amigo de sus amigos, unas enormes ganas de vivir que supo contagiar a todos los que le rodeaban, ánimo y lucha hasta el final, como su equipo, el Mirandés, al que tanto quería y al que siguió y animó hasta su último día. Así era Armando García Osúa, al que su familia rinde este homenaje lleno de cariño y agradecimiento “por haber sido como era y habernos ayudado a sobrellevar todo lo que juntos tuvimos que pasar. Él nos dio fuerzas y un gran ejemplo a todos”.
Son palabras de Mari Cruz, hermana de Armando, este socio rojillo componente de la peña komando kemando, fallecido el pasado 27 de julio a los 34 años, después de una larga lucha contra su enfermedad. Se guardó un minuto de silencio en su memoria el día del torneo Triangular Internacional (08-08-06).
Mari Cruz actúa como portavoz de la familia, su sentir es el de todos ellos; con ella recordamos y nos emocionamos.... “Armando nació en Miranda de Ebro, el 16-08- 1971, a las 6 de la tarde de un día caluroso. Fue un niño precioso, de ojos oscuros y pestañas negras y largas; simpático como él solo, se iba con todo el mundo y le bastaba una sonrisa para devolverla con alegría.
¿Cuántos hermanos sois?
Eramos 4 con él: Luis Enrique, Fernando, Armando y yo (Mari Cruz).
Cuéntanos algo de vuestra niñez, alguno de esos recuerdos que seguro guardas con cariño...
Con Fernando él tenía una gran complicidad, a pesar de llevarse 5 años. Compartían habitación y todos los sábados yo solía escaparme de mi cama y me iba a su cuarto; jugábamos a peleas, al circo y a reirnos de cualquier cosa. A veces, en la cocina, nos hacíamos nuestra pequeña casita y jugábamos ahí dentro.
En Navidad hacíamos concursos, cantábamos villancicos...y mi padre era el árbitro.
Nunca olvidaré los viernes por la noche reunidos en la cocina, todos alrededor de la tele pequeña viendo el un, dos, tres, que entonces presentaba Mayra Gómez Kemp. Cuando terminaba, mi padre nos mandaba a la cama a Armando y a mí, porque éramos los pequeños y luego ponían una peli de dos rombos.
¿Cómo era Armando de niño?
De niños le tenía mucha envidia; era muy sociable, muy guapo, tenía mucho éxito con las chicas. Yo siempre fui “la hermana de Armando”, más feúcha, menos notable. Y tenía un carácter fenomenal...lo tenía todo.
¿Le gustaba el fútbol?
Ya lo creo. Desde muy niño jugó en La Charca , aunque decía que chupaba mucho banquillo. Luego estuvo en otros equipos y también jugó a fútbol sala. Era un fiel seguidor del C.D.Mirandés y lo fue hasta el último día. Bien enfermo aún seguía haciendo escapadas para ir a algunos desplazamientos.
¿Dónde estudió?
En el Colegio Altamira, luego en el Cervantes y posteriormente hizo electricidad en Cristo Rey.
¿Estaba casado?
Sí, con Montse. Se conocieron cuando él tenía 16 años y ella 14. El 23 de agosto de 2002 nació su hija Leyre. Recuerdo que el hospital era una fiesta, sólo faltaban los pinchos y las bebidas en la sala de espera...y él, como siempre, de perfecto anfitrión, atendiendo a todo el mundo. Él y Montse no durmieron aquél día; se pasaron toda la noche mirando a esa pequeña “semillita”.
Socio del Mirandés y miembro de la Peña komando kemando....
Sí, él vivía con pasión cada partido, ya fuera en Anduva o en los muchos desplazamientos a los que fué. Solía llevar a su niña, Leyre, a los partidos y ella, a pesar de lo pequeñita que era cantaba con su padre: “A por ellos oeee”. La niña tiene gran parecido físico con su padre.
¿Vivía con intensidad las fiestas de San Juan del Monte?
Era un gran Sanjuanero. Iba con la Peña Procopios , que es una peña ligada a la TALGO. Llevan blusa azul y negra. Disfrutaba mucho de San Juan con sus amigos y con nosotros.
Tú llevas 4 años viviendo fuera de Miranda. Estudiaste fuera y ahora trabajas en Rentería. ¿Cómo andas de morriña?
Llevo unos añitos fuera, sí. Hice empresariales. Primero me marché a Burgos y allí conseguí la Diplomatura , después en León me Licencié y he trabajado en Bilbao, aunque ahora trabajo en Rentería y vivo en Irún. Siento mucha nostalgia de Miranda y del Mirandés, pero vengo a menudo.
Un día Armando empieza a notar molestias físicas. Ahí empezó todo....
En septiembre de 2.004 vino a vernos. Mi marido Richard y yo vivimos en Irún. Vino con el komando kemando a San Sebastián. Jugaba el Mirandés en el Estadio de la Real Sociedad , en Anoeta, contra el Sanse. Se lo pasó en grande allí con Iosu, un sobrino mío, que iba con su camiseta de la Real. Todos los demás íbamos de rojo y negro. Ahí Armando ya comenzaba a sentir los primeros síntomas de su enfermedad.
¿Y a partir de ahí?
Te puedes imaginar...pruebas y más pruebas y el diagnóstico definitivo. Todo empezó teniendo que ingresar de urgencia por una peritonitis. Tenía un cáncer de colon muy extendido; nos dieron muy pocas esperanzas, aunque no nos lo acabábamos de creer. El 17 de abril de 2.005 comenzó un duro tratamiento que duró año y medio y que se llevó a cabo en el Oncológico de San Sebastián. Como Richard y yo vivimos allí, Armando, Montse y la niña se vinieron a casa. Esta foto está hecha en mi casa, la víspera de Reyes de este mismo año.
¿Cómo reciben la noticia Mari Cruz y Fausti, vuestros padres?
Ellos asumen la situación, en gran parte ayudados por la actitud positiva del propio Armando. A partir de ahí su único objetivo era que Armando fuera feliz el tiempo que le quedase y lo consiguieron.
¿Y cómo lo asume él?
Nadie escuchó ni una sola palabra de queja suya, nadie vió una lágrima ni un lamento por lo que le había tocado. En ningún momento se mostró víctima; todo lo contrario: supo alentarnos y animarnos a todos para que soportásemos la situación. Desde aquí, amigos y familiares queremos rendirle un homenaje de agradecimiento por haber sido como era. Él nos dió las fuerzas necesarias y un gran ejemplo a todos.
Año y medio de tratamiento es mucho tiempo. Tuvo que ser muy duro.
Lo fue, pero él luchó desde el primero hasta el último día. Cada semana tenía que ir a ver los resultados de los marcadores cancerígenos; si salían buenos se alegraba, pero si salían malos decía que “la médica” le había dicho que no eran determinantes. Así era Armando, siempre con su sonrisa y ese optimismo. Le cambiaron tres veces de tratamiento y siempre aseguraba que ese era el bueno.
Montse y él estas últimas Navidades lograron contener malas noticias, para que pudiéramos disfrutar un poco. Desde aquí nuestro agradecimiento también a ella.
¿Qué papel jugaron sus amigos en esa situación?
Toda la familia queremos agradecer inmensamente el apoyo que le brindaron. Se portaron maravillosamente, fue increíble. Podría decirse que vivieron la enfermedad con él. Él lo mencionaba con frecuencia; decía: “me está dando una gran lección la gente. No sé que he hecho yo, pero tengo una gente alrededor que es increíble”. Estaba muy orgulloso de sus amigos. Los fines de semana se marchaban a comer con él; estaban todo el día en la calle, en la huerta, en la finca de unos amigos, en el fútbol...cualquier excusa era buena para distraerse.
¿Te gustaría citar algún nombre en especial? Me da un poco de miedo, porque seguro que me dejo a alguien, pero sí, quiero hacerlo: Armando iba a ver al Mirandés con Javi, el Chopo, Roberto, Gueciu, Popi, LuisMa...eran sus mejores amigos, entre otros muchos. El apoyo de Richard, mi marido, fue decisivo todo el tiempo, pero sobre todo cuando vivió en nuestra casa. Los cuñados, Silvino y Luis Carlos....todo el mundo se volcó.
¿En qué medida el C.D.Mirandés supuso un aliciente para él en esos momentos?
Uf, no te puedes ni imaginar. El Mirandés era su pasión. Supuso para él un gran soporte que, de alguna manera, le daba ánimo y fuerza para seguir acudiendo a ver a su equipo, cosa que hizo como te he dicho hasta el último momento. Era asiduo de la Web Oficial. Cuando estaba viviendo en mi casa durante el tratamiento, entraba en busca de fotos y de todo lo que pudiera acercarle al Mirandés. Entonces la Marea Rojilla visitó el programa de televisión “Maracaná 06” y él lo siguió con interés por la tele y por la Web.
Incluso se animó a ir a Segovia....
Fue con su pandilla. Hizo mucho frío ese día, pero disfrutó mucho, a pesar de que estaba “malucho”. Segovia era rojilla; recuerdo las morcillas, las bocinas, las pancartas....
Salió en Tele Miranda apostando por el resultado (no me acuerdo de si acertó o no, pero seguro que sí). Aún recuerdo la llamada que nos hizo cuando el Mirandés eliminó a la Real Sociedad de la Copa.. .y lo que le dio a él de sí ese triunfo contra mi marido (realista hasta la médula). Era un vacilón tremendo....
Al igual que tus padres, se propuso aprovechar el tiempo.
Y tanto. Fue Papá Noel en el colegio de su hija. Lo hizo porque sabía que tenía que aprovechar los días a tope, porque era una cuenta atrás. Disfrutó mucho con las caras de perplejidad de los niños pequeños, disimuló como pudo al ver a su hija y contestó a todas las preguntas que le hicieron (qué comían los renos, dónde estaban, por qué era un Papá Noel tan delgado....) Se apuntaba a todo: a los carnavales, a la cabalgata de Reyes....
Un día recibimos en el Club un mail que enviaste tú personalmente, pero en nombre de toda la familia. Era una carta preciosa llena de sentimientos en la que nos contabas, entre otras cosas, que habíais estado recientemente en Brasil, viendo el campeonato de F1. Estas fueron tus palabras: “Nos fuimos a Brasil y en honor a él, a Miranda y al Mirandés, nos llevamos la bandera y no nos la quitamos de encima en todo el día. No sé exactamente qué queríamos demostrar con este gesto, pero así lo hicimos”.
Poco más que añadir, Mari Cruz...
Recuerdo que me envolvía en la bandera como si fuera mi hermano. Lo hicimos por él, por seguir llevando por todas partes esos colores que él tanto quiso. También quisimos que fuera en la web que él tantas veces visitó donde se le recordase, donde todo el mundo pudiera verlo y saber cómo fue mi hermano. Queríamos dejar constancia de su ejemplo, de su lucha y del recuerdo que nos dejó a todos. Ese fue el motivo que me llevó a enviar esa carta; queríamos que fuera aquí. Sé que a él le habría hecho mucha ilusión.
Armando García Osúa, un mirandés que amaba Miranda y seguía con pasión a su equipo, el C.D.Mirandés. Año y medio luchando incansable contra su enfermedad, ayudado en todo momento por sus amigos, por su familia, fortalecido por la gran ilusión que suponía para él seguir a su equipo a todas partes. Desde aquí, su familia agradece “de corazón todo el apoyo y las muestras de cariño que sus amigos pudieron darle. Ellos hicieron que tanto a él como a Montse se les hiciera un poco menos duro ese difícil año y medio. Gracias Armando, por tu coraje, por tu sonrisa, por el ejemplo que nos diste. Seguirás en nuestro corazón dándonos fuerza y animándonos, como hacías siempre”.
El pasado 12 de noviembre la familia presenció unida el Mirandés-Avila. Fue como volver a Anduva por él y visitaron la sala de trofeos y prensa.
Todos los que hacemos esta web y todo el Club, nos unimos a este recuerdo cariñoso. Un abrazo para su familia y amigos y nuestra más sincera admiración ante todo lo que fué y representó Armando. Hasta siempre, querido rojillo.