(18/05/07) Alberto César González dio vida al Blusilla el 15 de junio de 1.970. Miles de dibujos, llenos de intención y siempre con sentido del humor, son guardados con celo por su hijo Alberto César, con quien hoy hablamos de su padre, del Blusilla y de su propia experiencia, como continuador orgulloso de la obra de su padre.
Alberto César González Arín, nació en Miranda de Ebro, el 14 de julio de 1.960. Está casado con Toñi y tienen una hija de once años, llamada Andrea.
¿Desde cuando eres socio del C.D.Mirandés?
Hace ya muchos años, aunque cuando me fui a la mili dejé de serlo y hasta hace unos nueve años no he vuelto a hacerme el carné.
¿jugabas al fútbol de niño?
Si y me gustaba mucho. He estado jugando con los veteranos al fulbito y hemos ganado el torneo de las 24 horas. A los 16 años me rompí el menisco y ahí empecé a dejarlo.
¿qué otros deportes has practicado o practicas?
A los 22 años empecé a practicar artes marciales, concretamente defensa personal (tai-jitsu) y continúo con ello. Me gusta mucho; tengo el cinturón negro, primer dan. Lo compagino con largos paseos por el monte, a veces cogiendo setas.
¿y luego eres tú quien las cocina o le pasas la pelota a Toñi?
No, yo mismo voy al campo, las cojo y las cocino. No tengo problemas para eso. Además me gusta, aunque confieso que aparte de las setas y los huevos fritos (...) jajaja.
Tienes una gran habilidad para dibujar. ¿es quizá una de las herencias que te dejó tu padre?
Yo creo que mi padre me ha dejado muchas herencias; he aprendido muchas cosas buenas de él, pero dicen que para dibujar se nace. No cabe duda de que todo se aprende y practica, pero hay que partir de un mínimo que uno ya lleve dentro. Para dibujar hay que nacer y luego te vas haciendo poco a poco; hay que tener cualidades y mano.
¿Cómo recuerdas a tu padre? ¿Si tuvieras que hacer un discurso de homenaje a él, qué destacarías por encima de todo?
Sin duda, la sinceridad. Con el tema del blusilla lo demostró durante toda su vida; era sincero con lo que decía, porque está claro que el blusilla era el portavoz de todo lo que pensaba mi padre.
¿el mejor recuerdo?
Todos.
Hablanos de él para que todos podamos conocerlo mejor.
Mi padre también nació en Miranda; desde pequeño destacó por sus aptitudes para el dibujo y la pintura. En 1.960 se desplazó a Madrid, allí hizo diferentes cursos de dibujo y asistió a las clases nocturnas del Círculo de Bellas Artes, donde trabajó el desnudo con modelo vivo. En 1.964 ingresó como alumno libre en la Escuela Superior de Bellas Artes de Bilbao, donde comienza sus estudios en la modalidad de pintura.
Profesor de dibujo en el Colegio de los Sagrados Corazones de Miranda, también en la Asociación de Amas de Casa “Altamira-Allende”. Funda y dirige la Escuela Municipal de Dibujo y Pintura, realiza diversas exposiciones.
Es el creador de “El Blusilla”. En 1.975 fue nombrado “Humorista Burgalés” del año por su colaboración con este personaje en diversos periódicos.
Iba a traeros una foto de él, pero os traigo un autorretrato.
Todos conocemos al blusilla Sanjuanero. ¿recogiste el testigo vistiéndolo de rojillo?
No, el blusilla nació en 1.970. Creo que concretamente un 15 de junio. Fue un personaje al que mi padre le estuvo dando muchas vueltas, porque el quería hacer un personaje anecdótico y humorístico a la vez. Finalmente hizo el blusilla porque en aquélla época se vestían con la blusa los maquinistas de RENFE. Los fogoneros iban con blusa negra, boina y pañuelo. Así surgió y luego con el tema de San Juan del Monte, lo calcó.
El blusilla es un personaje que ha estado en todos los sitios, ha sido un Sanjuanero más, ha salido en los periódicos, ha sido y es un personaje que incide mucho en los temas de la ciudad, no se queda impasible. Aparece cada 15 días en la Voz del Ebro.
Después con el auge del Mirandés pensé que por qué no vestirlo también de rojillo, aunque mi padre ya dibujó también blusas rojillos. Sin embargo, quizá soy yo quien más bombo le estoy dando al tema del Mirandés.
¿Qué blusilla recuerdas como el más entrañable de los que dibujó tu padre?
Eran los que nos regalaba a los hijos, con 13, con 15, con 18 años, para felicitarnos la Navidad. En abril se cumplieron dos años desde el fallecimiento de tu padre. Me gustaría saber si esta continuidad tuya obedece a alguna promesa que le hiciste o al mero deseo de seguir dando vida al personaje que él creó. Alguna vez antes ya dibujé al blusilla, aunque entonces era cosa de mi padre. Yo tenía muy claro que el blusilla tenía que seguir existiendo. Si yo puedo hacerlo, ¿por qué se va a quedar Miranda sin el blusilla?. Seguiré dibujándolo siempre, hasta cuando pueda. Miranda da mucho juego y van surgiendo muchos temas.
¿Cuántas láminas calculas que tienes en casa?
Imagínate, mi padre empezó en el año 73, los ha sacado en La Gaceta del Norte, en La Voz del Ebro, en El Correo Español, en el Diario de Burgos...no lo sé, de mi padre tendré miles de blusillas.
Tu hija Andrea tiene ahora 11 años. ¿ha probado a dibujar algún blusilla? ¿crees que ella podría tomarte a ti el relevo algún día?
Mi hija tiene muy buena mano también para dibujar, aunque a esta edad se dedican a jugar y a otras cosas, pero a ella le atraen las cosas artísticas, hace sus pinitos en el teatro y se parece mucho a mí en lo dicharachera que es y lo mucho que le gusta estar con gente y hablar con todo el mundo. Ya se verá. Si a mí mi padre con 11 años me hubiera puesto a dibujar blusillas, creo que no lo habría hecho y mira ahora... Sí, creo que Andrea tomará algún día el relevo.
¿Cuál es aquél dibujo de los que has realizado que recuerdas como especial o anecdótico?
Muy especial diría yo. Mi padre falleció un viernes por la noche y como yo no quería que el blusilla desapareciese, me planteé dos posibilidades: una dejar pasar un poco de tiempo y pensar en ello, cosa que no quería que pasase, porque luego igual me habría sentido incapaz.
No se trata de hacer uno y plantarte hay que mantenerlo después en los bares, en los periódicos, en todas partes. Y la segunda opción era arrancar ya, más que arrancar, continuar. Entonces determiné que dibujaría blusillas y lo iba a hacer ya. Y así fue.
Mi padre, como digo, falleció un viernes y el domingo ya saqué el primer blusilla. El lunes salí a la calle y lo coloqué en todos los sitios que pude. Aquí os lo traigo para que lo veais todos. Impactó mucho, porque la gente se pensó que lo había hecho mi padre.
Los mensajes que acompañan tus dibujos siempre son positivos, de ánimo, de llevar adelante a la afición rojilla. ¿recuerdas cuál fue el primer blusilla rojillo?
Fue el blusilla en el 600 del Mirandés. El día que lo ví pensé: “pero, si hasta tenemos un coche rojillo” y muy dibujable además.
Si no me equivoco fue con motivo de un desplazamiento a Segovia y me dije: “hay que hacer al blusilla en el 600 del Mirandés y hay que ir a ganar” y efectivamente ganamos en Segovia. Ese fue el primero que hice. Me lo pidieron y en el coche está puesto.
Seguro que ya tendrás pensado el mensaje que vas a poner cuando se cumpla lo que todos ansiamos. ¿puedes adelantarnos algo?
Rotundamente, NO. No vaya a pasar como el año pasado. Tuve que hacer dos, uno por si SI y otro por si NO y me jorobó mucho tener que poner finalmente el último, así que este año he decidido no hacer nada hasta que no lo tenga claro. Pero haberlo, lo habrá.
¿Cuánto tiempo te lleva hacer un dibujo? ¿Por dónde empiezas?
Los blusillas del Mirandés me llevan menos. Ten en cuenta que consiste en dibujar un blusa rojillo, pensar un texto que anime y ponerte a hacerlo. Con los blusillas con temas de Miranda por ejemplo, ahí ya hay que dar muchas más vueltas a la cabeza. Hablar con la gente ayuda mucho; yo tengo que estar por Miranda y digamos recoger el sentir popular, los temas que se están moviendo, enterarme, ir a los bares, el chascarrillo de uno, el cotilleo del otro...
El procedimiento sería dibujar el blusilla, que ya prácticamente me sale solo, aunque tengo que acoplar su gesto al texto que quiera expresar en la viñeta. Al blusilla la gente ya le conoce, pero es el mensaje lo más complicado.
Hace unas semanas entrevistamos a Laura Velasco, del Mesón Miranda. Es también una socia incondicional y quiere
mucho al Mirandés. A menudo la vemos contigo en Anduva. En aquélla entrevista nos dijo que sois grandes amigos, que tú y tu familia la lleváis a muchos sitios y que tiene muchos blusillas que le has regalado. Háblanos de Laura. ¿qué significa para ti?
Laura es todo cariño; a este tipo de personas hay que mimarlas, cuidarlas, darles alegrías, porque son muy agradecidos y extremadamente cariñosos. Va conmigo y con toda la cuadrilla al fútbol, la llevamos por ahí, muchas veces se viene también con mi familia. Los blusillas le hacen mucha ilusión. Laura es la clásica chavala que está enamorada del Mirandés, lo vive intensamente, es amiga de los jugadores y en cuanto le regalan algo del Mirandés se vuelve loca, sea lo que sea. Yo empecé a llevarle los blusillas y si tú entras en el Mesón, tiene todos puestos por la pared. Se los llevo dedicados. Yo sé que me quiere muchísimo y el sentimiento es mutuo. Eres una persona de gran sensibilidad. En tu día a día, ¿qué te mueve? ¿qué te impulsa a seguir?
En mi día a día me mueve simplemente levantarme y ver que tengo un día por delante para hacer cosas, no importa cuáles. Mi trabajo me quita gran parte del día. Trabajo en la Central Nuclear y me tengo que quedar allí a comer todos los días menos los viernes. Llego a mi casa a las seis y me dedico a mi familia, pues eso es lo primero para mí, luego a mis cosas, que son muchas.
¿qué llevas especialmente mal?
Sobre todo que me engañen. A mí me han educado dentro de la sinceridad por encima de todo y el engaño lo llevo fatal.
¿y de ti mismo, qué cambiarías?
de momento, me gustaría muchísimo tener la fuerza de voluntad necesaria para dejar de fumar, pero no puedo.
¿tu mejor cualidad?
Soy persona de muchos amigos, me llevo bien con todo el mundo y siempre me ha ido bien mostrarme como soy y de cara. Soy muy sincero, aunque en ocasiones esto me causa problemas.
Si conseguimos el ascenso ¿harás un blusilla celebrándolo para que luzca en los jardinillos?
Eso está hecho. Me encantará cumplir esta promesa. Si el Mirandés asciende habrá un blusilla en los jardinillos y en todas partes.
¿Te gustaría añadir algo para terminar?
Quiero felicitar a los dirigentes del Mirandés, porque creo que lo están haciendo bastante bien, a mi amigo Pipaón y “a toda la cruadilla”, que están haciendo un esfuerzo tremendo y se merecen que el Mirandés ascienda. Que sepan que el blusilla siempre estará ahí, para ayudarles a inyectar sentimiento rojillo, que si necesitan algo ya saben por donde ando y que para mí es un placer que el blusilla sea un gran estandarte del Mirandés en este momento; está en todas partes, a nivel social, y para mí fue una ilusión muy grande ver al blusilla cuando fui a Segovia; estaba puesto en muchos bares y eso ayuda y anima a continuar. Suerte y Aúpa Mirandés.
Muchas gracias Alberto, por este rato tan especial, por recordar, por rescatar momentos y compartir sentimientos y, sobre todo, por tu labor desinteresada. Sigue dando vida a este personaje tan especial que surgió de las manos de tu padre, del que eres, sin duda, el más digno continuador.
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