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La historia del Club

Una temporada marcada por el COVID-19
Regreso a lo grande a LaLiga Smartbank
Retorno a Segunda
Segunda B
Descenso a 2ªB

Una temporada marcada por el COVID-19

Si por algo se recordará a la temporada 2020/21 es sin duda por la excepcionalidad que supuso la pandemia mundial del COVID-19. Un virus que si bien ya había aparecido durante el fin de curso anterior, condicionó al completo la nueva campaña en todo el fútbol internacional.

Sin público en Anduva durante todo el año, y bajo los estrictos protocolos sanitarios que marcaba LaLiga para el buen funcionamiento de la competición, el C.D.Mirandés echaba a andar con un plantel prácticamente renovado en su séptima temporada histórica en Segunda División.

Sólo Carlos Julio, Limones, Lizoain, Mario Barco y Andrés García continuaban en una plantilla que pasaba a manos de un nuevo técnico, el asturiano José Alberto López. Como refuerzos llegaban muchos jugadores en calidad de cedidos como Víctor Gómez, Iván Martín, Daniel Vivian, Javi Muñoz, Juan Berrocal, Näis Djouahra, Pablo Martínez o Erik Jirka entre otros. A su vez Víctor Meseguer se convertía en la gran apuesta del Club.

Las últimas incorporaciones tardarían en llegar y el equipo iniciaba la competición completando convocatorias con jugadores del filial. Una situación que, sin embargo, no afectó al rendimiento del equipo en las primeras jornadas. De las que el grupo fue extrayendo los primeros puntos del año, dejando a su vez buenas sensaciones.

El proyecto de José Alberto López y los suyos iba cogiendo forma con la tranquilidad que dejaba la buena situación clasificatoria, donde la distancia con el descenso se mantenía siempre con holgura.

Instalados en la zona intermedia durante toda la primera vuelta, ofreciendo una destacada solidez defensiva, el punto de mejora parecía apuntar a la faceta del gol. Así en el mercado invernal el equipo se reforzaría con dos nuevos atacantes que llegaban para elevar la competencia en el ataque rojillo: Cristo González y Simón Moreno.

El efecto no tardaría en llegar. Cristo elevaba las prestaciones en el arranque de la segunda vuelta haciendo goles de buena y bella factura que permitían al C.D.Mirandés acechar las plazas de playoff de ascenso.

Unos puestos que marcaban un alto listón y que tenía a equipos como Rayo Vallecano, Real Sporting, Girona F.C. o S.D.Ponferradina implicados en la disputa. Así el margen de error se reducía y los rojillos no acababan de dar ese paso final con el que apuntalar sus opciones.

 Si la dificultad ya era máxima, la situación se complicó con un brote de COVID que afectó a 13 integrantes de la plantilla obligando a detener la actividad deportiva durante días, en una semana en la que además se afrontaban dos nuevas jornadas de campeonato.

Aunque los positivos evolucionaban favorablemente en cuarentena, el equipo debía continuar la competición (con dos partidos aplazados pendientes). Jugadores del filial volvían a completar la convocatoria para viajar a Gijón, donde heroicamente el equipo se sobreponía a la adversidad para ganar a un invicto local con remontada incluida.

La victoria más los buenos resultados que le continuaron en las fechas siguientes abrieron de nuevo las opciones de playoff para el equipo. Propósito que, una vez garantizada la permanencia, no lograría alcanzarse en el tramo final de temporada, cerrando el curso en una confortable 10ª posición y garantizando un nuevo año en LaLiga Smartbank.

El aliciente extra vendría de la mano del equipo filial, quien tras una gran campaña en Tercera División se disputaba hasta la última ronda el que podía ser un histórico ascenso a la nueva Segunda RFEF.

La derrota en Castañares ante el Burgos C.F.Promesas ya en la prórroga dejaría sin premio a los rojillos, dirigidos por Jonathan Prado Merino.