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DESCENSO A PRIMERA RFEF

DESCENSO A PRIMERA RFEF

La temporada 2025-2026 supuso un cambio de escenario radical para el Club Deportivo Mirandés. Tras rozar el ascenso a LALIGA EA SPORTS apenas unos meses antes, la entidad afrontó un nuevo curso con la difícil tarea de reconstruir un proyecto que había sufrido una profunda renovación. La salida de buena parte de los protagonistas de la histórica campaña anterior, tanto en el banquillo como sobre el terreno de juego, obligó al club a reinventarse una vez más, manteniendo intacta su filosofía de apostar por el talento joven y el crecimiento competitivo.

A esa obligada reconstrucción se unió un condicionante que marcó el devenir de la temporada desde su inicio. Las obras de adecuación del Estadio Municipal de Anduva impidieron al equipo disputar sus primeros compromisos como local en Miranda de Ebro, trasladando provisionalmente sus partidos a Mendizorroza. Aquella circunstancia privó al Mirandés de uno de sus principales activos durante el primer tramo del campeonato: el calor de su afición y el impulso de un estadio que en las últimas temporadas se había convertido en un auténtico fortín. Pese a ello, el club supo adaptarse a una situación excepcional gracias al esfuerzo conjunto de jugadores, cuerpo técnico, empleados y seguidores, que acompañaron al equipo también lejos de casa.
La dirección deportiva, encabezada por Alfredo Merino, volvió a afrontar un mercado de reconstrucción prácticamente total. Como ya es habitual en la historia reciente de la entidad, la apuesta por futbolistas jóvenes, cedidos y con gran proyección configuró una plantilla llamada a crecer con el paso de las jornadas. Sin embargo, la adaptación resultó más compleja de lo esperado y los resultados no terminaron de acompañar en un inicio de competición especialmente exigente.

Fran Justo fue el encargado de liderar el nuevo proyecto desde el banquillo. El técnico gallego asumió el difícil reto de dar continuidad a una de las mejores etapas de la historia del club, pero la dinámica de resultados llevó al Consejo de Administración a tomar la decisión de relevarle tras las primeras jornadas del campeonato.

Tras un breve periodo interino dirigido por Antxon Muneta, en el que el equipo logró su primera victoria de la temporada, el club apostó por Jesús Galván con el objetivo de revertir la situación clasificatoria. El técnico sevillano trató de dotar al equipo de una mayor solidez y confianza, pero la mejoría en el juego no terminó de traducirse en los resultados necesarios para abandonar la zona baja de la clasificación.

El 10 de enero de 2026 marcó uno de los momentos más esperados del curso. Tras varios meses de exilio, el Mirandés regresó por fin a Anduva para recibir a la UD Almería. Aquel empate simbolizó mucho más que la vuelta a casa: supuso el reencuentro del equipo con su estadio y con una afición que respondió desde el primer momento, consciente de que la permanencia iba a exigir el máximo compromiso de todos.

Pocos días después, el club volvió a mover ficha en busca de una reacción definitiva. Antxon Muneta, hombre de la casa y uno de los integrantes del cuerpo técnico que había formado parte de la histórica temporada anterior, asumió la responsabilidad de dirigir al primer equipo hasta el final del campeonato. Con un profundo conocimiento de la plantilla y de la identidad del club, el técnico bilbaíno consiguió cambiar la dinámica competitiva del equipo, incrementando notablemente el rendimiento colectivo y devolviendo al Mirandés a la pelea por la permanencia cuando la situación parecía extremadamente complicada.

La segunda vuelta mostró a un Mirandés mucho más competitivo. El equipo recuperó su capacidad para competir de tú a tú frente a cualquier rival, convirtió nuevamente Anduva en un escenario de máxima exigencia para los visitantes y llegó al tramo decisivo de la temporada con opciones reales de alcanzar la salvación. Lo que meses atrás parecía un objetivo lejano pasó a depender del rendimiento de un grupo que nunca dejó de creer.

La lucha por la permanencia se prolongó hasta la última jornada del campeonato. El Mirandés llegó con vida al desenlace liguero gracias a una notable reacción en la segunda vuelta, fruto del trabajo del vestuario y del crecimiento experimentado bajo la dirección de Antxon Muneta. Sin embargo, el fútbol volvió a mostrar su cara más cruel. En un encuentro decisivo, varias acciones arbitrales de enorme trascendencia, entre ellas dos goles anulados al conjunto rojillo, condicionaron el desarrollo del partido y terminaron por impedir un desenlace que el equipo había logrado ganarse con su esfuerzo durante los últimos meses.

Más allá del resultado final, la temporada volvió a poner de manifiesto algunos de los rasgos que mejor definen al Club Deportivo Mirandés. La capacidad para reconstruirse año tras año, la confianza en el talento emergente, la implicación de todos los profesionales de la entidad y el respaldo permanente de una afición que nunca dejó de creer permitieron competir hasta el último instante en un campeonato de máxima igualdad.

El descenso a Primera Federación supuso un duro golpe para toda la familia rojilla, especialmente por las circunstancias en las que se produjo. Sin embargo, la campaña 2025-2026 también dejó el ejemplo de un club que supo afrontar dificultades extraordinarias desde el primer día: una plantilla completamente renovada, tres entrenadores a lo largo del curso, varios meses lejos de Anduva y una lucha por la permanencia que se mantuvo abierta hasta el último partido.

La historia del Club Deportivo Mirandés siempre ha estado escrita a través de desafíos. La temporada 2025-2026 no tuvo el desenlace que todos deseaban, pero volvió a demostrar que esta entidad sabe afrontar los momentos más complicados con trabajo, responsabilidad y fidelidad a unos valores que trascienden cualquier categoría. Porque el camino del Mirandés nunca ha sido sencillo, y precisamente ahí reside la fortaleza de un club que, una vez más, volverá a levantarse.