Empate sobre la bocina que vale un punto de oro para un filial rojillo que vuelve a la senda de sumar.
C.D. Cebrereña 1-1 C.D. Mirandés B
Igualdad. Es lo que reflejaron los primeros 45 minutos de fútbol sobre el césped de El Mancho de Cebreros. Cambios en el protagonismo del juego, disputas constantes en la posesión de balón y, con más fortuna que justicia, gol a favor de los locales que desigualaba la contienda en el minuto 36 por obra de Mario Juez. Los de Toño Casado se veían obligados a remontar un partido a domicilio que pudo habérseles puesto peor de haber acertado la Cultural y Deportiva Cebrereña algunas de sus últimas ocasiones antes de que el árbitro indicase el camino a vestuarios.
Con esa mentalidad salieron al campo tras el descanso. Los rojillos no podían permitirse dejar pasar un partido más sin puntuar y su ímpetu se iba a demostrar en el resultado final. Era complicado aguantar las embestidas de unos locales volcados en aumentar su ventaja para certificar la victoria más pronto que tarde. Pero los visitantes no iban a estar por la labor. Así pues, la fortaleza defensiva se vería recompensada en los instantes finales del encuentro, cuando Raúl Rodrigo firmaba la igualada para la alegría de un filial rojillo que vuelve a sumar y afrontará con mayor moral su próximo envite en casa frente al C.D. Becerril.