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PRIMER EQUIPO
C.D. Leganés 4-0 C.D. Mirandés

Encuentro duro en Butarque en el que los locales no dejaron jugar cómodos nunca a los rojillos

Duro revés el que llegaba en el Estadio de Butarque en la tarde de hoy para los rojillos. Un campo imbatido hasta la fecha en lo que llevamos de Liga iba a ponérselo muy cuesta arriba a los chicos de Carlos Terrazas que se vieron por detrás desde muy temprano.

Y es que Rubén Peña iba a endosar la primera losa sobre el conjunto rojillo a los siete de juego. El delantero, expeditivo en toda la zona de ataque y sin dejar de moverse y caer a bandas –bien por derecha bien por izquierda- iba a atrapar un balón en las inmediaciones del área para hacer recular a su par en la carrera y, aprovechando ese metrito disparar suavecito para batir por bajo a Raúl. Los visitantes no se estaban encontrando cómodos y tampoco lo harían tras el gol. Porque solo dos minutos después, Szymanowski iba a meter el dedo en la llaga en una jugada similar que pilló a la defensa en inferioridad y con demasiados espacios, situación idónea para que el extremo argentino chutase sin miramientos un balón cruzado que se volvía a colar por la portería del guardameta rojillo. 2-0 y aún más difícil.

Tampoco consiguió entonces estirarse y adelantar líneas el C.D. Mirandés, que lo intentaba, pero los madrileños parecían tener muy estudiado el balance ataque-defensa defensa-ataque de su rival, y movían el balón con rapidez de banda a banda buscando los huecos a la espalda de los defensores. Y llegaría el tercero, segundo en la cuenta personal de Rubén Peña, que solo tenía que empujar el esférico tras un pase en bandeja de un Szymanowski insistente por su banda izquierda. Apenas una internada de Lago Junior por banda izquierda fue lo que hizo daño a un C.D. Leganés que se libró del gol en contra por unos milímetros tras el disparo del costamarfileño con la izquierda después de una buena jugada en combinación con Néstor Salinas.

La segunda parte arrancó con un atisbo de esperanza para un C.D. Mirandés que, lógicamente, sabía que lo tenía muy complicado. Sin embargo, lejos de darse por vencidos –algo que no entra en el vocabulario de los rojillos como siempre bien han demostrado- salieron con la iniciativa como máxima y la posesión como arma de doble filo. Así se vivieron los mejores minutos del equipo de Terrazas sobre Butarque: con la posesión. Y ese balón escorado a la izquierda en el carril de Lago Junior –cambiado de banda con la entrada de Sangalli- bien pudo haber cambiado el aire de un encuentro irremediablemente cuesta arriba. Pero el derechazo del costamarfileño tras la jugada individual se encontró con el travesaño. No se acortaban las distancias.

A partir de aquí el C.D. Leganés mutó al martillo pilón que había ofrecido en los primeros 45 minutos. Mucha presión sobre las líneas rojillas y muchos cambios de banda para hacer sufrir a su rival por los costados evitando la telaraña central. Rubén Peña disparaba al larguero en su particular pelea por el hat-trick. Sin embargo iba a ser su compañero Gabriel el encargado de hacer sangre en el minuto 68 con un remate franco de cabeza en el mismo punto de penalti.

Partido para olvidar en una competición liguera tan larga en la que los rojillos buscarán la revancha con el inicio de la segunda vuelta el próximo domingo en La Romareda.