Coraje, lucha, esfuerzo y fútbol. El C.D. Mirandés logra 3 puntos de oro que le alejan a once del descenso y le ponen a seis del playoff.
C.D. Mirandés 2-1 R.C. Recreativo de Huelva
De nuevo le tocaba al C.D. Mirandés cerrar la jornada de Liga Adelante, esta vez la número 36 y en Anduva. Y si en la pasada los rojillos se consiguieron traer un punto de su visita a Butarque, en esta no iban a conformarse con menos, más bien con más. Ese era el objetivo, los tres puntos, en una jornada en la que los equipos de abajo no habían logrado puntuar y se presentaba la oportunidad perfecta para seguir sacando ventaja a la vez que se aproximaban a los puestos de playoff, donde Real Zaragoza y Sociedad Deportiva Ponferradina habían dejado un empate en su enfrentamiento de la mañana.
Así se vio salir a los rojillos, con ansias de victoria, con ganas de ser los primeros en adelantarse en el marcador, algo que siempre ha remarcado su técnico, Carlos Terrazas, por la importancia que supone -y la dificultad por consiguiente para el rival- el ponerse por delante del adversario. Y el primer remate llegó aún sin cumplir siquiera los 10 de juego. Urko Vera saltó con su par prácticamente sobre el punto de penalti y se elevó más para rematar un balón colgado desde la izquierda. Primer aviso. Poco después, en el 11 de juego, una jugada con numerosas carambolas en el área no acabó en gol de milagro y la pelota acabó marchándose a córner. Se notaba la superioridad rojilla sobre los andaluces que apenas gozaban de algún tímido acercamiento a la frontal del área, sin peligro alguno para Razak. Y en el minuto 24 les llegaría el jarro de agua fría, quizás en una jugada que tampoco parecía llevar demasiado peligro, pero que acabó cruzando la línea de meta defendida por Sotres e inaugurando el electrónico en Anduva. Le cayó la pelota a Pedro Martín que no se lo pensó ni un instante y enganchó un potentísimo disparo que parecía llevar dirección a puerta, pero que en su camino encontró la espalda de Urko Vera que desvió la trayectoria del esférico e hizo imposible el intento de Sotres por evitar el gol. A partir de entonces, los rojillos lejos de levantar el pie del acelerador, siguieron encimando a su rival con una presión alta y constante y una línea defensiva adelantada que impedía las aproximaciones siquiera al borde del área, anticipando y cortando cualquier pase entre líneas. Cierto es que los visitantes apretaron en los últimos 10 minutos de la primera mitad, pero el esfuerzo no tuvo recompensa.
Difícil papeleta la que se le antojaba al colista de la categoría, un Recreativo de Huelva necesitado de puntos que, eso sí, le hacía más peligroso aún si cabe por el ansia de puntuar y recortar puntos con sus predecesores. Y desde luego que las cosas se le pusieron de cara muy pronto, con la expulsión por doble amarilla de Fran Carnicer que trató de cortar una contra peligrosa de los andaluces y el árbitro interpretó que hubo contacto suficiente para derribar a su rival. Era el minuto 53 y el partido cambió de manera radical. Los locales retrasaron filas inevitablemente con el objetivo de estar juntitos e impedir las llegadas a zonas de peligro de los rivales. El Real Club Recreativo de Huelva comenzó a dominar el encuentro como no lo había hecho prácticamente hasta el momento, con combinaciones largas de banda a banda para hacer vascular a sus rivales de cara a unos últimos minutos de partido con los rojillos desgastados por el esfuerzo extra. En estos momentos tuvieron las más claras del partido, sobre todo en un remate desde el vértice izquierdo del área que Razak detuvo con una mano prodigiosa para enviar la pelota a córner. Sin embargo, con lo que no contaban los visitantes era con la insistencia rojilla en, en vez de tentar a la suerte y renunciar al ataque, matar con una contra a su rival. La entrada de Juanjo en el terreno de juego dio velocidad al equipo arriba y en una buena transición defensa-ataque el balón acabó llegando a la bota izquierda de Álex García quien, controlando el esférico y preparándolo con el bote justo acertó a volear al palo contrario y estallar la alegría en las gradas de Anduva. Pese a todo, los andaluces aún no habían dicho su última palabra y obligaron pese al 2-0 a emplearse a fondo a Razak en varias buenas intervenciones del portero ghanés. Hasta que en el minuto 87, un balón muerto en el área llegó a la pierna de Álvaro Antón que no perdonó a portería casi vacía tras el despeje de Razak. Supieron sufrir los rojillos en esos últimos tres minutos de encuentro que, sumados a los otros tres de descuento, no hicieron sino más sabrosa una victoria sufrida, trabajada y sobre todo merecida para un Club Deportivo Mirandés que se coloca con 47 puntos en la tabla de la Liga Adelante.