Un C.D. Mirandés superior y dominador sigue con paso firme y cuenta por victorias sus tres partidos de la segunda vuelta.
Dominio absoluto del C.D. Mirandés en la primera mitad. Por posesión y por ocasiones. Y es que prácticamente todos los acercamientos fueron rojillos. Acercamientos con verdadero peligro. Y quién si no, Cristo González, fue el primero en avisar. Disparo con la izquierda, que se quedó entre pase de la muerte y chut, pero que desde luego obligó a Ocampos a lanzarse y atajar para evitar males mayores. Minuto 9. No fue el único susto. Iván Martín, en el 15, voleó sin acierto un preciso pase alto cruzado al segundo palo. Estaba solo pero no conectó bien, por esta vez....
La réplica -más bien tímida- la puso Marc Mateu con un libre directo que ni siquiera hizo intervenir a Lizoain. Más trabajo tuvo el meta, sin embargo, en un regalo de Víctor Gómez que no midió bien el pase atrás y se la regaló al punta castellonés. Fue la única de los locales en la primera mitad,
Turno de nuevo para los rojillos. Comenzaba el asedio. Pablo Martínez en un disparo similar al del gol de Cristo la pasada jornada ante el Cartagena. Bellísima la finalización. Muy cerca del poste derecho. Fuera.
Djouahra, muy activo en su carril izquierdo, disparó desde el pico del área, Ocampos se interpuso y su rechace quedó vivo para un Cristo que no pudo concretar la ocasión. El delantero tinerfeño, siempre acechando el gol. Pablo Martínez, de nuevo, en el 38, disparaba desde muy lejos pero con verdadero peligro. Fue la última del primer acto. Descanso.
Salieron más verticales los locales que en 45 minutos ni siquiera habían logrado estirarse. Ahora lo hacían con un César Díaz recién ingresado al terreno de juego y especialmente peligroso. El único. Probó la vaselina ante la media salida de Lizoain, pero el meta se hizo más grande y le leyó las intenciones. Atrapaba. Fueron 15 minutos de reacción albinegra que Iván Martín silenció con un soberbio testarazo que ponía justicia en el marcador. Justicia a la vista de una primera parte llena de ocasiones. Justicia a un dominio arrollador en la posesión. Y justicia al brillante partido del número 7 rojillo que disparaba desde más allá del balcón del área y se la colaba a Ocampos pegadita al poste izquierdo. Minuto 66. Gol.
Cristo, que lo hizo todo en el partido menos el gol, lo seguía intentado. Minuto 77 y mano a mano con Ocampos. Se lo pensó demasiado esta vez porque llegó providencial Carlos Delgado para negarle el tanto y la firma a otro partido de sobresaliente para el punta. Estuvo en todas las acciones de ataque de los suyos.