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PRIMER EQUIPO
S.D. Ponferradina 2-2 C.D. Mirandés

Tablas en el derbi regional pese a la superioridad rojilla que no pudo evitar el tanto de Djordjevic en el minuto 91.

S.D. Ponferradina 2-2 C.D. Mirandés

Aguardaba Ponferrada, aguardaba El Toralín. Duro choque el que se planteaba en esta duodécima jornada de Liga Adelante al C.D. Mirandés con una salida complicada, como bien lo había recordado el técnico Carlos Terrazas en la habitual comparecencia previa semanal, ante el mejor conjunto local de la categoría: la S.D. Ponferradina.

Pese a todo, el choque arrancó con el campo inclinado hacia la portería berciana, es decir, en contra de los intereses de un Manolo Díaz que veía como su homónimo en el banquillo le ganaba la partida de ajedrez en los primeros compases del encuentro. La presión rojilla, una vez más, hacía mella en la salida de balón de su rival al que obligaba a abusar de los pelotazos en largo sin destino para sacarse de encima la mordiente mirandesa. Una presión bien iniciada por la punta de ataque –con un incombustible Ion Vélez que sabe leer perfectamente esta labor- acompañado de sus escuderos en los extremos, Lago Junior y Álex García que apretaban a sus respectivos laterales. Todo ello acompañado de un centro del campo formado, por segundo partido consecutivo, por Néstor Salinas, Rúper y las ayudas por los laterales del derroche físico de Eguaras y Kijera. Era un partido cerrado, sin demasiadas ocasiones claras de gol en lo que a jugadas combinativas se refiere. Sí hacían daño, sin embargo, los rojillos con sus acciones a balón parado desde los extremos y desde la esquina. El primer "uy" de hecho vino tras un córner botado por Eguaras que llegó a la cabeza de Corral para poner en serios aprietos a Santamaría que volvía a rechazar por su propia línea de fondo. Lo blanquiazules, por su parte, copaban el protagonismo con disparos desde la distancia y sin demasiado peligro de su referencia en punta de ataque, Yuri, que no encontraba los espacios ante un Álex Ortiz pegajoso. Con el paso de los minutos el partido se iba abriendo y de esto se supo aprovechar mejor que nadie Álex García. Incisivo por su banda izquierda, era capaz de colgar centros al área como aquel al que estuvo a puntito de llegar con la puntera de la bota Lago Junior. Pero solo dos minutos después, en el 26, ambos volverían a ser protagonistas ante las cámaras pero de manera inversa. El costamarfileño percutía por banda izquierda hasta encontrarse en el mano a mano con Santamaría quien, con serios apuros, era capaz de sacarse el disparo de encima pero no llegar a tapar el rechace que bien se encargaría el 22 rojillo de empotrar en la red. Caía el 0-1 en El Toralín. El gol terminó de romper un partido que dio paso a las ocasiones en una y otra área. Los protagonistas en este caso serían los guardametas, empeñados en que la pelota no entrase de ninguna de las maneras. Pero ante un disparo seco y preciso a la escuadra nunca hay nada que hacer. De poco sirvió la estirada de Raúl, inútil para evitar la igualada de Álvaro Antón con su libre directo instantes antes de señalar el colegiado el camino a los vestuarios.

Estaban obligados a remontar y su afición así se lo iba a exigir. Los bercianos salieron con el objetivo claro, cristalino más bien. Monopolizando prácticamente todas las jugadas de ataque, Raúl se veía obligado a sacar su mejor repertorio con varias intervenciones que malograban la verticalidad con la que había aparecido en escena los locales tras el descanso. El C.D. Mirandés, sin embargo, no desaprovechaba la salida rápida de balón ante una S.D. Ponferradina volcada buscando ponerse por delante. De poco serviría, no obstante, ya que los bercianos probaron de la misma medicina que los de Carlos Terrazas habían recetado a su rival en el arranque del primer tiempo. Lago Junior hacía gala de una máxima en el equipo como es el no dar jamás un balón por perdido para robarle la cartera al central berciano quien, sin acertar a despejar, dejaba en bandeja el mano a mano del costamarfileño con el guardameta del que saldría victorioso el delantero. El 1-2 en el minuto 70 torcía el rumbo del encuentro a favor de los visitantes, que recuperaban la frescura en su juego con algo de refresco desde el banquillo y tendrían varias ocasiones para sentenciar a su rival. Primero con una jugada personal en velocidad del goleador Álex García, quien una vez hecho lo más difícil, no acertaba con su disparo de interior que se marchaba por encima del travesaño. Después, sería Sangalli el que dejaría con la miel en los labios a la grada desplazada a la ciudad del Bierzo que ya cantaba su remate. El pie derecho de un Santamaría ya vencido lo impidió. Así se llegaba al descuento en El Toralín. Quién pensaría que esos tres minutos de añadido servirían para que, sobre la bocina, Djordjevic disparase a la escuadra en una jugada en la que pareció acomodarse el disparo con el brazo aunque el colegiado no lo interpretase como tal.

El gol hacía la igualada y sin tiempo para más los tres pitidos del silbato del árbitro daban por concluido el derbi regional.