En un partido con peores sensaciones que en las últimas semanas, los rojillos también supieron ganar para consolidarse en el segundo puesto de la clasificación.
Victoria. Otra vez. Uno a cero. Tres puntos. Lo más importante. Con peor fútbol, sí. Poco vistoso, también. Pero efectivo. Y ya van 43 unidades en una jornada en la que todos los inmediatos perseguidores -excepto la UD Logroñés- pincharon. Segundos en solitario. Y el Racing a siete. Alcanzable. A pensar en el Barakaldo.
Son, a priori, los datos y cuentas que dejaron esta vigésimo segunda jornada de liga en el Grupo II de Segunda División B. Las cuentas de un C.D. Mirandés que tiró de la efectividad de su pichichi, Claudio, para hacer bueno el gol del delantero al filo del descanso. Por cierto, van once ya con su firma. El fútbol hoy quizás fue lo de menos. Porque los rojillos han acostumbrado a su parroquia este año a otro estilo. Hoy no lo encontraron, cierto. Pero también en este guion de partido supieron ganar los de Borja Jiménez. Y eso que los locales demostraron, prácticamente durante todo el primer tiempo, hambre y mordiente en ataque. Pero a bandazos. Numerosas ocasiones. Pero sin fluidez en el juego. Matheus desde la frontal en el 8, flojito y centrado. Doble disparo de Hugo Rama y Álvaro Bravo en el balcón, mismo desenlace. Y hasta un gol anulado a Sergio González en el 31. Probó Hugo Rama en el 40 con un disparo de rosca desde el pico derecho del área que se marchó rozando el larguero. Tampoco. Hasta que llegó Claudio. En el lugar idóneo en el momento idóneo. Ese es el pichichi. Porque el mérito fue, de nuevo, del medio centro gallego. Rompió líneas Hugo Rama recorriendo la línea de ataque, disparó y el rechace del portero lo cazó un Claudio que no perdona. Y ya van once sin perdonar. Descanso.
En la vuelta al verde, un cambio. Ernest por Yanis. Y no tardó el ghanés en hacer notar su entrada. Dos jugadas personales por banda izquierda, ganando línea de fondo y poniendo el pase atrás -sin rematador- fueron su tarjeta de presentación. Eso y un disparo flojito de Matheus, tras un pase servido de Claudio que fue generoso en el balcón del área, fue prácticamente lo único reseñable de la segunda mitad. Al menos durante los primeros 30 minutos de reanudación. Es cierto que el Mirandés controlaba el juego. Álvaro Bravo se hacía dueño del medio campo e incluso proponía verticalidad. Pero las cosas no salían hoy. No como querían. No como acostumbran. Aún con todo, el 1-0 se imponía. Y en verdad, no peligraba. Una era la única ocasión en la que Limones pudo ver peligrar su portería, en la primera mitad tras un pase de la muerte que dejaba solo a Pradera. Pero hasta en esa ocasión salvó Odei antes de que disparase a portería la Cultural de Durango. Tampoco disparaba en esta segunda.
Corrían los minutos con el marcador inmóvil. Carrusel de cambios, pero no de guion. Y ya íbamos por el 75. De ahí a los 90 reglamentarios, dos internadas de Paris -marca de la casa- que se quedaron en ocasión por el camino. El camino del pase de la muerte que, en ninguna de las dos excursiones al ataque, encontraron rematador. Claudio Medina, en el 89, pudo sentenciar en un mano a mano en el que intentó levantar por encima de Arresti. Jugada demasiado lenta cuando el Mirandés contraatacaba en superioridad. Tres de añadido y final. Tres puntos importantes en una jornada también importante, a la postre del resto de resultados. Vuelta a la senda del triunfo.