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CD Mirandés 0 - 0 Real Mallorca

Reparto de puntos en Anduva.

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22/02/2014 07:55

El CD Mirandés consiguió empatar en la visita del Real Mallorca a Anduva, y logra un punto más en su escalada de posiciones. Partido muy disputado, con opciones para los dos equipos, y protagonismo rojillo en muchos tramos de encuentro. Tensión y despliegue físico hasta el pitido final, en un duelo que dejaba gran número de elementos positivos a considerar de cara al futuro del conjunto rojillo en liga.

Primeros minutos de tanteo entre dos equipos bien plantados y con evidente concienciación de la importancia en cuanto al botín en juego. El arranque del duelo trajo importantes cantidades de avanzadas aéreas, con mucho balón buscando espalda de centrales, y protagonismo para los envíos cruzados sobre meta. Con la novedad de Iván Agustín en el once desempeñando el papel de medio defensivo, el Mirandés repetía esquema con una línea de cuatro atacantes de mucha pólvora. Los compases iniciales traían un cuadro local valiente, rápido en el desborde y en la búsqueda de superioridad por ambos costados, con un Pablo Infante eléctrico en las tareas de uno contra uno. Buen transcurso del primer acto para los rojillos, especialmente en faceta creativa, donde la agilidad en la combinación por banda izquierda con el apoyo de Muneta, obligó a los zagueros visitantes a retroceder varios metros en su disposición inicial.

El Real Mallorca se mostraba impreciso, con precipitación en las combinaciones, obligado a la misma por una gran labor de presión por parte rival que impedía la conexión cómoda con Iriney y Generelo, los cerebros bermellones en la tarde de hoy. Con el Mirandés más cómodo en apariencia, sería sin embargo el conjunto mallorquín quien gozaría de la primera ocasión clara, en un envío largo sobre Álvaro Corral, que el central desviaría hacia el centro, donde Gerard iba a probar la serenidad de Prieto con un fuerte remate centrado. Primer aviso, y contestación inmediata por parte rojilla. Sería Pablo Infante quien, tras recoger el balón de Iván, driblaba a su par, y recortando hacia el carril interior, soltaba un latigazo que se marchaba fuera por centímetros.

El control de ritmos seguía perteneciendo a los de Carlos Terrazas, mejores en la gestión de la posesión, la apertura del campo, y el crecimiento ordenado de las líneas. Al Real Mallorca le correspondía el peligro tras robo y salida veloz a la contra, eso sí, exhibiendo potencia y llegada de peso en cada oportunidad disfrutada. Con el balón parado como aliado, iba a ser Cadamuro, con una falta al borde del área, quien acercaría de nuevo el gol a la meta local. Potente disparo del 2 bermellón, y gran actuación de Pancho Prieto, con una doble parada, primero al disparo, y después en el rechace de Gerard. Con menos solidez en el juego, y a merced de la propuesta local, el Real Mallorca inquietaba a la zaga rojilla con acometidas encabezadas por Alfaro y Nsue, los activos más incisivos en el menester de pelota al espacio entre líneas.

Con un rival resguardado sobre campo propio, y que esperaba el fallo en creación para actuar, el CD Mirandés seguía insistiendo en la situación de líneas de presión altas, y amplia ocupación de campo rival por parte de sus jugadores más ofensivos, con protagonismo para los extremos en este apartado. Precisamente, de una veloz galopada de Iriome por banda derecha, seguida de centro preciso al área, iba a llegar la última tentativa del primer tiempo en forma de media volea por parte de Antxon Muneta, en un lanzamiento que se perdía por encima del travesaño de Aouate. Fin del primer acto, minutos intensos, igualados, y con un cambio de tendencia que dejaba todo abierto para la reanudación.

La vuelta de vestuarios no iba a ofrecer una reducción de la intensidad en el juego, sino todo lo contrario. Tras el pitido, el equipo de Oltra se aproximaba veloz a la meta de Prieto con gran jugada de Nsue, quien cedía a la llegada de Marco desde atrás para que éste rozara el gol de disparo raso. Los visitantes recogían el testigo dejado en la primera parte y volvían a la carga con Alfaro como conductor, y Nsue como rematador ocasional, en una triangulación abortada in extremis por César Caneda y Álvaro Corral. Protagonismo en el desarrollo para los bermellones, quienes concentraban el fuego más intenso sobre banda derecha, con continuos desdoblamientos y arrastres.

La segunda mitad dejaba entrever una mejoría en los visitantes, sobre todo en lo referido al control del esférico en área divisoria. Los medios recuperaban protagonismo y hacían circular el balón obligando a un aumento en el desgaste de presión en los rojillos, ganando metros de dominio y dificultando la salida efectiva tras recuperación en el rival. El Mirandés reducía su perfil conectivo, y centraba esfuerzos en vencer por acumulación de hombres en los arranque ofensivos, que en este periodo ganaban en contundencia y verticalidad. Joseba Garmendia e Igor Martínez hacían su aparición, y los de Terrazas ganaban proximidad al área contraria y reflejos en línea de tres cuartos, tanto en la recepción como en los desmarques de ruptura. Llegaban entonces dos buenas ocasiones, para Pablo Infante y Díaz de Cerio, en dos disparos desde la frontal que mantenían viva la señal de alarma en los zagueros mallorquines, y recordaban la delgada línea que pisaban en esos momentos ambos equipos.

Con el paso de los minutos, el CD Mirandés construía una imagen de recuperación en la iniciativa y de juego mucho más sólido que su adversario. Con un esquema de apoyos cercanos, y buen movimiento acompasado de líneas, los locales cercaban al Real Mallorca, cortando la conexión con la medular y partiendo en dos en repetidas ocasiones el dibujo dispuesto por José Luis Oltra. Con la entrada de Asier Goiria, el conjunto local disponía de toda su artillería sobre el verde para tratar de perforar la meta de Dudú Aouate. Enganchados a la dinámica de crecimiento de los últimos compases, el equipo iba a aumentar su poder de llegada, y en botas del insistente Pablo Infante, iba a gozar de su última oportunidad en un disparo duro y seco, que el israelí atajaba con muchas dificultades.

El epitafio del partido traía posesiones cortas, balón largo exigido por la cercanía con la conclusión del tiempo reglamentario y el corto margen de error existente, y mucha pelea en segundas jugadas a la caída del esférico. Nervios de punta en un Anduva entregado a la causa, que finalmente no pudo cantar victoria, aunque si disfrutar de un punto valiosísimo en estos momentos de campeonato. Con el pitido final, ambos equipos recogían armas después de un choque en el que la garra y la intensidad fueron denominadores comunes constantes.