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PRIMER EQUIPO
C.D. Mirandés 1-1 Real Zaragoza

Primer partido de la temporada y gran resultado el cosechado por los rojillos frente uno de los favoritos de la categoría ante el que nunca se arrugaron.

C.D. Mirandés 1-1 Real Zaragoza

Arrancaba la Liga Adelante en Anduva y lo hacía por todo lo alto, con una afición expectante ante el arranque de sus rojillos y con un estadio que estrenaba grada nueva: una General en la que se dieron cita más de 2.000 almas para alentar a su equipo. Y se notó, vaya que si se notó.

Arrancó el encuentro algo trabado fruto de la intensidad en el medio campo de ambos conjuntos. Las ansias del estreno se palpaban en las piernas de los jugadores, corriendo como locos a por cualquier balón sin dar ninguno por perdido. Pero con el paso de los primeros diez minutos, fue el Real Zaragoza quien comenzó a hacerse dueño del encuentro controlando más la posesión del esférico, aunque sin demasiado peligro por tratarse de una posesión de medio campo para atrás. No obstante, tuvieron las suyas, principalmente en las botas de un Pedro eléctrico por banda izquierda que a punto estuvo de llegar a dos balones rasos dirigidos al corazón del área. Previamente, su compañero Diego Rico había probado el disparo desde lejísimos en una expedición en solitario cruzando el campo desde el lateral. Fueron las principales ocasiones mañas, que encontraron réplica en algunas otras locales a balón parado desde los laterales, con buenos centros colgados por Fran Carnicer antes de que Lago Junior protagonizase la mejor de la primera mitad para los rojillos. Fue, de nuevo, un centro desde la derecha que salió raso de la bota de Marco Sangalli y llegó para que el delantero costamarfileño rematase de interior perdiéndose el balón por milímetros pegadito al poste izquierdo defendido por Bono.

Otro partido se vio tras el paso de los protagonistas por vestuarios. Parece que ambos entrenadores apretaron a sus futbolistas para que volviese la intensidad con la que habían comenzado los primeros 45 minutos. Sin embargo, y pese al empuje rojillo, serían los blancos los primeros en golpear con el gol que inauguraría el marcador en Anduva a los tres minutos de la reanudación. Falta lateral botada por el especialista maño, Pedro, que colgó con una rosca perfecta que hizo dudar a Raúl por la trayectoria de un balón que bajaba a la par que se aproximaba hacía la zona del punto de penalti, donde encontró a Cabrera que apenas tuvo que empujarla para que la pelota cogiese la dirección adecuada. Un jarro de agua fría para el conjunto local que, lejos de arrugarse pese a lo temprano del gol, tomó las riendas del encuentro y fue de menos a más con el paso de los minutos. La posesión era ahora para el Club Deportivo Mirandés, que tomaba la iniciativa en busca del gol; también desde el banquillo, con la entrada de un segundo delantero con olfato goleador como Abdón Prats. Casi al mismo tiempo comenzaría el carrusel de cambios en el cuadro visitante, con necesidad de dar refresco a algunos de sus jugadores. Carnicer también dejaba paso al debutante Néstor Salinas que controló muy bien el centro del campo, dando verticalidad a su equipo entre líneas y buscando siempre el hueco y la profundidad con sus pases a la espalda de la defensa blanca. Así fue llegando el asedio mirandés, con un disparo a bocajarro de Abdón que logró parar Bono con una salida muy rápida que pilló desprevenido al mallorquín –de haber tardado más el final podría haber sido otro-. Gaffoor no daba tiempo a la reacción y golpeaba un balón muerto en el área a la salida de un córner que se marchó demasiado alto. El Real Zaragoza solo hacía daño a la contra con un C.D. Mirandés volcado y empeñado en igualar la contienda. Y, desde luego, el esfuerzo encontró la mejor recompensa. Corría el minuto 81, con poco margen de reacción ya para ambos y con las prisas lógicas en el cuadro local, cuando Kijera recorrió por enésima vez su banda izquierda de la que se hizo dueño y señor tras la entrada de Abdón Prats. Precisamente el 9 sería su mejor socio una vez más, puesto que ahí estaba –dentro del área como le es natural- para recoger el envío del lateral rojillo y empapelar al guardameta visitante que nada pudo hacer ante el fusil que le lanzó Abdón con su pierna buena.

Se instalaban las tablas en el marcador con mucho aún por jugar y acontecer. Y es que el tanto supuso un soplo de aire fresco para nuestros rojillos; todo lo contrario para los visitantes, que se defendía como gato panza arriba ante las acometidas locales. La tuvo Kijera, la tuvo Lago Junior, también Sangalli y de nuevo el delantero africano que estrelló su cabezazo picado en el larguero ante el suspiro colectivo en la grada de Anduva. Fue el minuto 90, últimos instantes del encuentro en los que el Mirandés pudo incluso mejorar la buena imagen mostrada logrando un premio mayor del que ya se llevó ante uno de los favoritos de la categoría.