Cruel
El primer penalti con expulsión de Iker Córdoba marcó un partido que acabó con un definitivo 3-0 con otro penalti más de por medio.
No merecieron tal marcador. Tal diferencia. Tal crueldad. Un CD Mirandés que cuajó, quizás, los mejores 45 minutos de la temporada en la primera parte vio cómo todo se iba por la borda con la expulsión por segunda amarilla de Córdoba que desembocó en el primer penalti y tanto del Real Sporting. En la segunda parte hubo dos goles más, otro de ellos desde los 11 metros, para un definitivo 3-0 que ahonda aún más el orgullo de este equipo.
Sí, fue la mejor primera parte. Con ocasiones. Con verticalidad. Con seguridad en defensa. Mandado en el Estadio El Molinón Enrique Castro “Quini”. El Club Deportivo Mirandés. Último en la clasificación pero que salía hoy de nuevo como si no hubiese puntos de diferencia entre uno y otro equipo. A ganar. A mostrar carácter. A ganarse el respeto. Y lo hizo. Todo hasta el minuto 45. Penalti y segunda amarilla para Iker Córdoba. Juan Otero. Once metros. Gol.
De nada valió la percusión de los hoy carrileros en defensa de cinco -otra vez- Pablo Pérez y Tamarit; este último rozó el gol incluso con un disparo de zurda al larguero. Tampoco la insistencia de Carlos Fernández. En todas. Con el gol en la mirada. El propio Alberto Marí, buscando cada desmarque. Bauza, incansable y hoy especialmente vertical rompiendo líneas en conducción. Esto fue la primera mitad. La segunda fue un mero trámite.
Con diez. Más difícil que nunca. Con otro penalti en el minuto 52, esta vez lo señalaba el VAR. Desde los once metros otra vez. Gol de Dubasin. 2-0. El tercero llegó con un zapatazo desde la frontal de Guille Rosas a la salida de un córner. Era hacerlo todo más cruel. 3-0. Final.