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PRIMER EQUIPO
El D. Alavés salva un punto ante un incesante C.D. Mirandés (0-0)

Los de Carlos Terrazs merecieron llevarse los tres puntos por juego y ocasiones

Partido intenso el que se vivía en la tarde noche de hoy para cerrar la jornada de sábado de la Liga Adelante en  Anduva. No era para menos tratándose de un derbi vecinal con tants historia como el C.D. Mirandés – D. Alavés y con el buen momento que ambos conjuntos viven en el transcurso de la temporada. Las propias calles de Miranda de Ebro habían respondido a la llamada de Club y las propias peñas a lo largo de la semana en la víspera de la celebración de un encuentro lleno hasta la bandera.

La intensidad de los rojillos era máxima. Suele ser habitual ver al equipo de Carlos Terrazas salir con las pilas puestas desde el pitido inicial. Esta tarde más si cabe, las botas de los once sobre el campo mordían. De la misma forma que mordían las de los rivales. El Alavés, conocedor de lo que le iba a deparar Anduva y, cierto es, con la intensidad también por bandera, iba a ser un rival a la altura de lo que la lucha por el cuero proponía sobre el tapete. Los minutos iniciales fueron un toma y daca de ocasiones. La verticalidad se sobreponía al fútbol de toque y los jugadores de uno y otro bando se plantaban con facilidad en las inmediaciones de las respectivas áreas para probar fortuna. Vélez… Pacheco. Álex García… Pacheco. El guardameta alavés comenzaba a protagonizar el que sería uno de sus mejores encuentros de la temporada.

La salida en tromba de ambas escuadras dio paso, tras los quince primeros de juego, a una calma relativa que, eso sí, no perdería la intensidad en medio campo. Toquero era el primero en ver la cartulina amarilla por atropellar literalmente a Cantero en una presión alta del delantero. La primera mitad no dio para mucho más en lo que a ocasiones se refiere, pero sí para presenciar un contratiempo en los planes del técico rojillo que tenía que dar entrada a Alain Oyarzun en detrimento de Néstor, que se retiraba antes de tiempo por lesión pasado el ecuador de este primer acto. Sin “uys” de última hora en la grada, los jugadores embocaron el túnel de vestuarios para escuchar las instrucciones de sus técnicos en la tregua habitual de quince minutos.

Como era de esperar, la segunda mitad fue un calco de lo ya vivido en los primeros quince de encuentro, con la salvedad de que la verticalidad se prolongaría hasta el mismísimo 90 del electrónico, al menos por lo que al C.D. Mirandés respecta. Y es que las tablas nunca conforman a los de Terrazas. Alain cogió la batuta ofensiva de los suyos en la nueva posición de mediapunta que ocuparía el casi recién llegado jugador rojillo. Por él pasaban todos los balones que buscaban la velocidad necesaria para romper el orden defensivo de los de Bordalás. Dos minutos después de que el colegiado reanudase la contienda, el propio Alain obligaba a la estirada de Pachecho en un disparo fortísimo desde más allá del balcón del área.  Era el primer aviso, un pequeño susto que iba a ser así, pequeño, en comparación con el que se viviría cinco minutos después en una jugada en la que el 19 mirandés trató de regatear al guardameta blanquiazul, rápido a ras de césped para arrebañarle la pelota al atacante. También estuvo hábil por arriba en un remate posterior de Galán que atrapaba en dos tiempos. Y cuando no estaba él, Laguardia llegaba como podía para tapar. Los alaveses jugaban a mantener la portería a cero aprovechando, quizás, alguna contra como la que tuvo Iñaki por banda izquierda. Sin puntería en el disparo que  no iba entre los tres palos. Y aún así, quizás fue la mejor de los visitantes, que se vieron encerrados atrás para los quince últimos minutos que restaban como meros espectadores del arreón habitual rojillo. Abdón saltaba al duelo en sustitución de un siempre trabajador Ion Vélez, y el 9 rojillo tardaba poco en engatillar una volea que acertaba a despejar Laguardia. Eguaras, en el 81, volvía a sobreponerse a la defensa de Bordalás en una jugada personal percutiendo por el centro del área y, quizás de haber disparado podría haber significado el primero para los suyos, pero eligió generoso el pase de la muerte con tal mala fortuna de no encontrar rematador. El partido moría en el área visitante con una y otra ocasión para los de Terrazas, que seguían lanzando saques de esquina desbordando a su rival por las bandas. Y cuando ya se había cumplido el reglamentario, en el descuento, Alain iba a tener la última para los suyos en boca de gol, más allá del punto de penalti para empujar sin fortuna, la que sí tuvo de nuevo Pachecho para encontrar ese remate en la posición exacta.

Al final, empate en el derbi vecinal que sabe a poco para unos locales que propusieron mucho más y tuvieron ocasiones claras –muchas más que su rival- para llevarse los tres puntos hoy ante el líder.