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PRIMER EQUIPO
Real Zaragoza 1-2 C.D. Mirandés

Triunfo de galones con lección de fútbol en La Romareda

Del Sánchez Pizjuán a La Romareda pero con la misma imagen. Fútbol, calidad y un equipo que demuestra, partido tras partido, que puede vencer ante cualquier rival. En cualquier escenario. En cualquier partido. Hoy, La Romareda lo sufrió en sus propias carnes.

Ambiente de partido grande, rival de entidad y, los rojillos, a lo suyo. Arrancaba el partido intenso. Ambos conjuntos querían la pelota, pero sobre todo querían mirar la portería contraria. Con la verticalidad como máxima, los locales lo intentaban por ambas bandas, dos de sus fuertes con Pedro e Hinestroza como protagonistas. Sin embargo, si bien los centros acababan en ocasiones colgados al corazón del área, ahí estaban Ortiz, Galán y Kijera, incluso la línea de tres mediocentros apoyando siempre en la transición ataque-defensa. Entre tanto, Lago Junior hacía de las suyas -hoy por banda derecha- para provocar dos córners en escasos tres minutos de juego. El espectáculo ofensivo estaba asegurado. Ángel daba la réplica en área de Raúl con un cabezazo alto. Sin peligro real.

Y quedaba un artista invitado al arsenal atacante que había protagonizado el partido. Falta peligrosa en el lateral izquierdo que dudaban en sacar entre Eguaras (con derecha) y Kijera (de zurda). Era este último quien colgaba, pero el primero quien concluía. Trallazo descomunal con la zurda que tocaba el larguero y se colaba –imposible para Bono- desde 25 metros. No fue para menos la celebración del primer gol del 16 con la elástica rojilla, en busca de los más de 300 desplazados desde Miranda de Ebro. El ritmo no cesaba. Con más obligación que acierto, los maños volvían a la carga descargando siempre su juego hacia la banda de Hinestroza. Sin éxito. Todos sus centros acababan en poder rojillo. Y en la réplica, estos sí hacían verdadero daño ante un Bono especialmente dubitativo a la hora de salir de su portería. Suerte tuvo, sin embargo, de que su compañero Vallejo le salvase los trastos despejando un balón chutado por Ion Vélez que ya era medio gol. Instantes después, cuando el electrónico marcaba media hora de juego, era Lago Junior quien de nuevo metía en problemas al meta aragonés que perdía de vista la pelota en su salida y se aliaba nuevamente con la suerte de que el remate del costamarfileño acababa repelido a córner. Tras perdonar los visitantes el segundo -merecido, desde luego-, Ángel aguaba la fiesta antes de enfilar el túnel de vestuarios igualando la contienda con un buen desmarque en el área que acababa con su disparo dentro de las mallas.

Espadas en todo lo alto. Es la filosofía del mister y la que también comparten todos y cada uno de los jugadores que visten la rojilla. No esperaban muchos minutos tras la reanudación para mostrar a los presentes en La Romareda el fútbol que llevan en sus botas. Combinaban y combinaban, sin miedo a jugar el esférico rasito, acariciando césped. Y así llegaba el premio al buen fútbol. Una jugada de banda a banda, que empezaba por izquierda, giraba hasta derecha y acababa en el mismo punto de penalti para que Álex García enviase el pase de Provencio de primeras a la red en el minuto 51. ¡1-2 y a seguir!

Cierto es que los locales apretaron desde el minuto 70 hasta el final. Y mucho. Pero también es verdad que los de Carlos Terrazas se defendían con uñas y dientes y no renunciaban ni mucho menos a las suyas. Que las tuvieron, aunque no acabaron entrando. Los maños, ante un público que exigía –y de qué manera-, daban refresco de banquillo pero era inútil contra un plantel como el mirandés, bien plantado sobre el césped y demostrando su superioridad. No se movería más el marcador, dejando el luminoso de La Romareda con ese 1-2 que coloca a los rojillos con 32 puntos en la clasificación de la competición de la regularidad.