Al fin llegó la victoria rojilla. La segunda de la temporada. La segunda también en Anduva. Un gol necesitaron los rojillos para sellar el triunfo de mucho valor ante el C.D. Tenerife.
La felicidad regresó por fin al feudo rojillo con una victoria trabajada que se encarrilaría en la segunda mitad con un gran gol de César Gelabert, quien reaparecía ante su público diez meses después de sufrir una rotura del ligamento cruzado anterior de su rodilla izquierda. Y vaya regreso.
Nueve minutos necesitó el diez para poner Anduva patas arriba con un tremendo latigazo desde fuera del área, a los 71 minutos de juego, que se convertía en el primero y único gol del partido. Un golazo.
Hasta entonces, el C.D. Mirandés había mostrado dos caras en el choque. Una, durante la primera parte, en la que la sobriedad y solidaridad del equipo había logrado minimizar el riesgo ofensivo del conjunto tinerfeño. Y otra, en los siguientes 45 minutos, con un C.D. Mirandés envalentonado y decidido para buscar la victoria.
El gol de Gelabert no cambió la inercia. El C.D. Mirandés no quería llegar al tramo final con una ventaja tan corta e insistió buscando el segundo. Gol que casi llega de las botas de Pinchi tras una gran acción de nuevo de Gelabert, que cedía a su compañero para remate de este que se iba alto con todo a favor.
No llegó el segundo gol y los rojillos se pusieron el mono de trabajo para cerrar el encuentro y sellar así la segunda victoria de la temporada, que acabó confirmándose para un C.D. Mirandés que suma ahora 12 puntos en la tabla. Y ahora Ibiza.